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Llevo unos días leyendo sobre distintas opiniones de gente que bien a través de sus blogs o en páginas relacionadas con el juego, han empezado a opinar sobre la exclusividad de las mujeres en ciertos torneos. En adelante, presentaré alguna de las diferentes posiciones y argumentos, y pasaré a realizar mis propias consideraciones.
Todo parece que comienza con una reciente encuesta en Internet, en la que un 40% de personas ha respondido que los torneos "sólo para mujeres" no son buenos para el póquer. Aunque talvez, habría que dejar claro que el póquer es considerado como un “deporte” masculino. Esto implica que, muchas mujeres se sientan incómodas al adentrarse en este mundo. Con este tipo de torneos, se consigue atraer a más jugadoras que quizás nunca jugarían a menos que este tipo de eventos existieran.
Es interesante ver lo que dice Lupe Soto, la fundadora del LIPSTour: "los torneos para mujeres se han creado para acercar a las mujeres al mundo del póquer dentro de un entorno cómodo y amistoso, además de competitivo. A través de estos una mujer puede aprender a jugar, mejorar su nivel y participar en otros torneos abiertos con más confianza. Aunque hemos avanzado mucho, se siguen encontrando sólo un puñado de mujeres en las mayoritariamente masculinas "poker rooms" (salas de póquer). Nos gustaría cambiar eso, y ya hemos tenido éxito en algunas áreas." Esta mujer hizo que el Poker Hall of Fame de Binion admitiera a 4 mujeres: Linda Jonson, Barbara Enright, Susie Issacs, y Marsha Waggoner. Todas ellas han tenido un rol muy importante en el hecho de que las mujeres puedan sentirse cómodas a la hora de entrar en el póquer.
Una de las críticas más recurrentes suele ser la discriminación. Un internauta escribe sus comentarios sobre estos torneos y se pregunta por qué no existen entonces torneos solo para hombres, otro solo para musulmanes, judíos etc. Yo le diría que primero cuente el número de mujeres en el mundo (un 52%) por lo que no las podemos considerar una minoría; y segundo, le aclararía que los torneos únicos para hombres son (o han sido) el pan nuestro de cada día, no hay más que mirar las listas de los torneos para darnos cuenta de que han sido ellos los participantes, por lo que sí que ha existido un torneo único de hombres.
Es aquí donde podemos hablar de la discriminación indirecta. Creo que todos estamos familiarizados con el término discriminación; pues bien, hoy en día en muchos países está prohibida (por ley, aunque en muchas ocasiones sigue ocurriendo) la discriminación directa, es decir, que directamente se discrimine a alguien. Para poner un ejemplo, sería completamente discriminatorio que en las bases que constituyen un torneo se dijera que solo pueden participar hombres, o incluso que solo pueden participar hombres blancos. Creo que en eso estamos todos de acuerdo que ese tipo de anuncios son discriminatorios.
Ahora bien, si se analizan bien las estadísticas, nos daremos cuenta de que, a pesar de que no existe tal frase en las bases de un torneo, la mayoría de los jugadores son hombres (y blancos además). Eso nos lleva a pensar en el por qué de tal realidad: ¿es que las mujeres no pueden jugar al póquer? No, no, no nos confundamos, sí que pueden, ya que no hay escrito en ningún lado que no puedan participar (y no vamos a poner en duda a estas alturas la capacidad intelectual de ellas, argumento muy recurrente en tiempos más arcaicos) pero sin embargo, este tipo de hechos constata que existen desigualdades en nuestra sociedad, barreras “invisibles” que hacen que las mujeres no se sientan cómodas en ese tipo de torneos.
Finalmente, y otro de los comentarios de otro internauta apunta a que deben ser ellas mismas las que “luchen por entrar ahí en igualdad de condiciones, sin que se les ayude o pongan torneos solo para ellas”. Yo le respondo con un ejemplo, que espero ofrezca un espacio para la reflexión: en un mundo “hipotéticamente” racista, donde los negros y negras no pueden acceder a los sitios de blancos y blancas…¿acaso sería suficiente que los primeros “lucharan” por entrar sin que se produjera un cambio por parte de los segundos?
A modo de colofón, es necesario que tanto hombres como mujeres cambien si lo que se quiere de verdad es una igualdad real y no que una parte se adapte al estándar del otro, es decir, el masculino, ya que todos tenemos algo que aportar. Y esto es aplicable a todas las facetas de la vida.