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Uno puede llegar a preguntarse por qué no ha habido apuestas ilegales en el tenis femenino. María Sharapova, tenista profesional y actualmente número 5 del mundo, tras haber ganado el 26 de Enero de 2008 el Abierto de Australia, está contenta porque el tenis femenino no ha padecido ese problema y porque la WTA hace todo para que el tenis femenino permanezca limpio. Además, tenistas tan conocidas como Martina Navratilova, ya ha advertido alguna vez sobre la posibilidad de la existencia de partidos amañados y confesó que es muy difícil comprobar si un tenista va a menos, entre otras cuestiones, porque el arte de la simulación puede llegar a tener buenos practicantes. Parece ser que el tenis masculino mira con ojos de recelo a las apuestas que se puedan realizar y tiene cierto miedo a sufrir consecuencias nefastas. Este no es el caso del tenis femenino que, por lo menos por ahora, se mantiene inmune aunque las casas de apuestas en línea ofrecen y trabajan sobre las dos versiones deportivas con igual intensidad.
Dentro del circuito masculino, se ha llegado a tratar de evitar las apuestas ilegales y las ilegítimas. Para aquellos que no sean grandes fans de estas apuestas, las ilegales son las que se basan en resultados arreglados. Las ilegítimas comprenden a aquellos que no pueden usar información del circuito, simplemente, porque forman parte de él. Los códigos de conducta del deporte profesional han dejado mucho que desear en varias ocasiones y por esa razón, hoy en día tener un abogado a mano es tan importante como el entrenador, el médico, el psicólogo y el preparador físico.
Es en Internet donde están proliferando estas apuestas, una puerta enorme que abre caminos infinitos a todo tipo de actividades, incluso a veces peligrosas. En un sitio que brinda información sobre la marcha del tenis para que la usen los apostadores, se presenta al tenis femenino como un complemento del tenis. Es decir, un agregado, apenas una variante. Las distintas maneras de jugar dinero incluyen las apuestas a futuro: anticipar como le irá a los tenistas en los cuatro Grand Slam. Ese modo de apuestas es un matiz en la rutina diaria de los apostadores basada en jugarse el dinero en partidos del mismo día y en algunos casos, a los que ya han sido iniciados.
Sin embargo, existen algunos blogs que incitan y promueven las apuestas en el tenis femenino. Parece ser que, cuanto más inesperado es el resultado final, más atractivas son las apuestas. Hay que tener mucho cuidado en este tipo de apuestas, ya que uno no puede dejarse llevar por el corazón y apostar por alguien que le cae mejor. Para ello, hay que documentarse. Existen algunos blogs que ofrecen datos que pueden ser reales o no en cuanto a los jugadores. Aunque también puede tratarse de una trampa.
Hay algo que sigue siendo una verdad aplastante y es que el tenis femenino, por ahora y por suerte, no parece infestado por mafiosos que invitan a perder. Lejos del estereotipo de las viejas películas, los hombres del juego clandestino parecen haberse apiadado, vuelto más humildes.
Aunque en el tenis masculino ocurran estas cosas, solo constata que por lo menos este tipo de tenis es apetecible para los apostadores. Y simplemente porque se presenta competitivo a diario, algo que da un gran margen para la sorpresa y para la certeza. Su interés transcurre a todas horas, en varias partes del mundo y consigue como ningún otro deporte individual agitar muchísimo el ansia de apostar.
Todo esto nos puede llevar a conclusiones erróneas, como que el tenis femenino es más legal, o que estas cosas no les ocurren a las mujeres. Tal vez habría que indagar más a fondo la cuestión y ver realmente que el gran problema no reside ahí, sino en que el deporte sigue siendo un terreno de hombres y que a las mujeres se les ha permitido entrar, pero que ambos, tanto el masculino como el femenino, se siguen valorando con el mismo baremo; es decir, que el femenino no atrae porque no es tan competitivo como el masculino, en vez de inquietarnos por saber el por qué el masculino no es tan divertido como el femenino.