- 2.400€ en bonos
- Bono Exclusivo de GP
- Mult. Divisas & Idiomas
Este es un juego de cartas realmente simple y sencillo, que le trae a uno a la memoria aquellos juegos que jugábamos en la infancia.
Todas las cartas tienen el mismo valor que en el póquer y los ases son los que tienen mayor valor. El crupier sirve una carta para el jugador y para sí mismo: el objetivo es conseguir una carta mayor que la del crupier. Si hay un empate, entonces el jugador puede ir a la “guerra”.
Este juego se juega en casinos, con cartas que se reparten de un “zapato” (artefacto contenedor de naipes, del que se toman cartas para repartirlas). El zapato contiene 6 mazos de naipes. El jugador (o jugadores) escoge la cantidad que desea apostar y esta es igualada entonces por el crupier (Nota: el jugador tiene también la opción de hacer una apuesta, aparte de la ya realizada, de 10 a 1, de que las dos cartas iniciales empatarán). Entonces el crupier reparte una carta y si entonces la carta del jugador es mejor que la suya, el jugador gana lo que apostó. Si la carta del crupier es mejor que la del jugador, el jugador pierde.
Si ambas cartas son de IGUAL valor, entonces el jugador tiene la opción de perder la mitad de su apuesta (al rendirse), o marchar a la “guerra” contra el crupier. Si el jugador va a la guerra, él/ella deben hacer otra apuesta igual a su apuesta inicial para ejercer la opción de guerra. El crupier también debe calzar una apuesta de igual valor y colocarla junto a la del jugador.
Luego el crupier “quema” 3 cartas (las saca del “zapato”), poniéndolas con la cara hacia abajo sobre la mesa y sirve la siguiente al jugador; entonces quema tres cartas más y se sirve la siguiente. Si la carta del jugador tiene un valor más alto que la del crupier, entonces el jugador gana la guerra. Si la carta del crupier es mayor que la del jugador, entonces pierde el jugador.
De cualquier modo, el ganador de la guerra recoge todo el dinero que se ubicó frente al jugador y el crupier empieza una nueva partida. Si las cartas del jugador y del crupier son del mismo valor después de que el jugador ha ejercido su derecho a la “guerra”, el jugador gana automáticamente la guerra y se le paga un bono igual a su apuesta original de guerra.
Por su sencillez y muy poca estrategia requerida, este juego puede parecer atractivo a aquellos jugadores que se sienten afortunados y no les gusta molestarse con demasiadas reflexiones y cálculos. Usted puede estarse preguntando: ¿Y qué gana en todo esto el casino? Pues bien, abajo hemos listado la pequeña ventaja de la casa, en relación a este juego (en realidad no es mucha).